Hathor, «la Dorada»
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Hathor, «la Dorada»

Hathor, «la Dorada»

Una de las diosas más importantes y populares del antiguo Egipto fue Hathor. Generalmente representada en forma de vaca, o también como mujer (tanto con cabeza de vaca como humana, manteniendo en este último caso las orejas redondeadas del animal), las raíces de su culto quizás se encuentren en la adoración al ganado bovino de Época Predinástica (se ha demostrado que se veneraba en diversos yacimientos ya antes de su domesticación en el 7000 a.C.). No es de extrañar ese culto, pues las vacas dan leche, fuente de nutrición y vida para los recién nacidos; y lo mismo las mujeres, así que su equiparación en contexto mítico-religioso es en este caso totalmente lógica.

Pero su importancia iba mucho más allá: al considerarse la muerte un mero paso hacia un “renacimiento”, estaba claro que la encargada de revivir de alguna manera al difunto era Hathor, gracias precisamente a esa leche con que se alimenta al recién nacido o al “recién-renacido”. La posición fetal con que se enterraba a los muertos en época antigua nos habla de esa equiparación con el nacimiento que existía en la mentalidad egipcia; de alguna manera, además, la fosa funeraria era una imagen del vientre materno. Por tanto, Hathor fue también una diosa funeraria importante. En Tebas se la conocía también como “Señora del Oeste”, en clara alusión a la zona donde se encontraban las necrópolis.

Fundamentalmente, Hathor era una diosa relacionada con el amor, el sexo y la fecundidad, aspectos todos ellos, por otro lado, muy conectados entre sí. Los griegos la identificaron con Afrodita, diosa del amor y la belleza.

Su principal lugar de culto estaba situado en Dendera, donde se documenta un templo dedicado a Hathor ya en el Reino Antiguo. Actualmente se levanta allí uno de los templos grecorromanos más importantes que aún queda en pie, famoso por las representaciones astronómicas que en él se encuentran. Gracias al calendario de Dendera conocemos diferentes fiestas consagradas a Hathor, la más destacada de las cuales era la de sus esponsales con el dios Horus de Edfu: durante esta fiesta, la estatua de Hathor era trasladada a Edfu, donde se “unía” a Horus.

Desde los primeros tiempos de la institución de la monarquía, Hathor fue considerada también madre divina del faraón (igual que Isis). Es como si ambas diosas representaran aspectos diferentes de la maternidad: Isis era la madre sufriente que debía proteger a su hijo, mientras que Hathor representaba una maternidad alegre y festiva. El rey era la encarnación del dios Horus en la tierra, y el nombre de Hathor (Hat-hor) significa “Morada ​de Horus”, aludiendo a su papel de madre o de esposa del dios, según el caso; así, sus representaciones al lado del monarca son frecuentes. Igualmente, la imagen de Hathor como vaca de cuyas ubres se alimenta directamente el faraón sería una imagen habitual a partir del Reino Nuevo.

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