Amazonas, las mujeres guerreras (II)
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Amazonas, las mujeres guerreras (II)

Amazonas, las mujeres guerreras (II)

Durante la Edad Media, la amazona desaparece casi por completo hasta el siglo XIV, cuando Bocaccio recupera el clasicismo y a través de su “Teseida” Hipólita se convertirá en un personaje más del imaginario colectivo de la época; entre los numerosos ejemplares de la Teseida, destacamos la Joyeuse entrée del Codex Vidobonensis (ca. 1465, Austrian National Library). Hipólita será un personaje cada vez más frecuente en las escenas de amor cortés -tal como observamos en Emilia en el Jardín, del Maestro de las Horas del Duque de Burgundia (c.1465)-, y paulatinamente se convertirá en el prototipo de heroína femenina tal como podemos observar en De mulieribus claris – Des Dames de renom (1361-1362) o, ya una obra más tardía, en los frescos del Castello della Manta, en Saluzzo (1420). Y no hay que olvidar la tela de Vittore Carpaccio titulada La visita de Hipólita (ca. 1495), en la que se celebra la vida cortesana.

En los siglos XVI y XVII la amazona se identificará con la mujer luchadora y comprometida políticamente, como demuestra La vie des femmes célèbres (Antoine Dufour,1504), en la que Juana de Arco es representada como una amazona, o La Gallerie des femmes fortes, de Pierre Le Moyne (1647). Mientras que en estas obras las amazonas aparecen de forma aislada, identificando simbólicamente a un personaje histórico en particular a través de su atuendo y atributos, en Europa del Norte las amazonas se presentarán, sobre todo, en la batalla. Las amazonomaquias serán introducidas por Peter Paul Rubens a través de numerosas telas, como La Batalla de las Amazonas (1618), en la que el pintor haría alusión a la Guerra de los 80 años de forma alegórica. No es el caso del arte dramático, que pondrá más énfasis en la historia y el carácter de ciertas amazonas en particular que no en describir batallas. Ejemplos de ello es el Sueño de una noche de verano (1595) de William Shakespeare, o “Talestri, reina de las amazonas” (1760), ópera de María Antonia Walpurgis, Duquesa de Sajonia, una de las primeras compositoras de la Historia.

Entre los siglos XVIII y XIX asistiremos a un redescubrimiento del mito de las amazonas, el cual perderá su contenido heroico y político para convertir a la amazona en un objeto de deseo, cargado de erotismo y exotismo. El movimiento del Sturm und Drang -a través de pintores como Otto Runge o Johann Heinrich Wilhelm Tischbein- inició esta transformación, tal como podemos observar en el Idyllenzyklus (1820) del castillo de Oldenburg. Más tarde, también en terreno germánico, Anselm Feuerbach provocará una gran escándalo con su obra Amazonas en la guerra de Troya (1873), en la que éstas aparecen completamente desnudas.

Ya a finales del siglo XIX, y dentro del simbolismo, las amazonas serán elementos preponderantes de la iconografía. Son muchos los casos en los que la amazona aparece junto a otras femmes fatales, como Salomé, destacando su sexualidad y su maldad. Autores como Franz von Stuck son buena muestra de ello. Pero ése será el canto del cisne de la iconografía de la amazona, puesto que ya en el siglo XX este personaje mítico prácticamente desaparecerá y lo encontraremos sólo en casos aislados, como en ciertas obras de Pablo Picasso, Joan Miró o Fernando Botero.

Sin embargo, en las últimas décadas, y con el crecimiento del movimiento feminista, se ha querido ver en las amazonas un tipo de mujer que encarna la igualdad de género y que rompe los estereotipos. Esto último se ha visto respaldado por unos recientes hallazgos arqueológicos que han dado al mito de las amazonas una base histórica: algunos investigadores sospechan que las amazonas tienen sus raíces en unas tribus matriarcales de mujeres guerreras cuyas tumbas se han hallado en Ucrania y en la República de Altái -concretamente en Bertek, Ak-Alakh y Kurgan-, y que son conocidas como las “Tumbas de las Amazonas”. Estas excavaciones nos muestran esqueletos de mujeres cuya desviación indica la práctica hípica y el uso continuado del arco, así como flechas y atuendos guerreros, todos ellos fechados entre los siglos V y III a.C.. Los hallazgos fueron mostrados al público en la exposición “Amazonen. Geheimnisvolle Kriegerinnen” que tuvo lugar en el Historisches Museum der Pfalz, de Speyer (2010), donde por primera vez se expuso la tesis de la posible base histórica del mito de las amazonas relacionándolas con el pueblo nómada de los saurómatas. En las tumbas saurómatas, las mujeres aparecen enterradas con espadas y dagas de hierro, puntas de flecha de bronce y piedras para afilar las armas. Algunos estudiosos han defendido la tesis de que dichas armas respondían a una motivación puramente ritual, pero las piernas arqueadas de ciertos esqueletos denotan una innegable actividad ecuestre.

Anna Pou Van Den Bossche

Licenciada en Geografia e Historia, con la especialidad de Historia del Arte y Máster en Pensamiento, teoría y debate en el arte del siglo XX, por la Universidad de Barcelona.

Bibliografía 

Amazonen – Geheimnisvolle Kriegerinnen. Historiches Museum der Pfalz, Speyer. Edition Minerva, 2010.

L’or des Amazones. Peuples nomades entre Asie et Europe (VIIème siècle av. J.C. – IVème siècle apr. J.C., Musée Cernuschi, París, 2010.

“Amazonen, Skythen und Sauromaten: Alte und moderne Mythe”, en: Amazonen zwischen Griechen und Skythen. Gegenbilder in Mythos und Geschichte, de. Ch.Schubert, A. Weib, Berlín-New York, 2013.

Greeks on the Black Sea: Ancient Art from the Heritage, Getty Publications, 2007.

Imagen: Parte del friso del Mausoleo de Halicarnaso (350 a.C), Museo Británico, Londres.

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