Antiquitas

Hathor, «la Dorada»

Una de las diosas más importantes y populares del antiguo Egipto fue Hathor. Generalmente representada en forma de vaca, o también como mujer (tanto con cabeza de vaca como humana, manteniendo en este último caso las orejas redondeadas del animal), las raíces de su culto quizás se encuentren en la adoración al ganado bovino de Época Predinástica (se ha demostrado que se veneraba en diversos yacimientos ya antes de su domesticación en el 7000 a.C.). No es de extrañar ese culto, pues las vacas dan leche, fuente de nutrición y vida para los recién nacidos; y lo mismo las mujeres, así que su equiparación en contexto mítico-religioso es en este caso totalmente lógica. Pero su importancia iba mucho más allá: al considerarse la muerte un mero paso hacia un “renacimiento”, estaba...

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Isis «la Gran Maga»

Isis llegaría a convertirse en la diosa más famosa del panteón egipcio, gracias a la propagación de su culto por todo el Mediterráneo de la mano de Roma. “Poderosa, la primera de las diosas, Gobernante en el cielo, la primera en la tierra…Todos los dioses están bajo tu mando”. Inscripción en Philae Esposa y hermana de Osiris, dios de la ultratumba y primer faraón mítico del Antiguo Egipto, tiene un papel destacado en el mito relacionado con ese dios. Según la versión más extendida de este relato, que conocemos gracias al escritor romano Plutarco (De Iside et Osiride), Set (hermano de ambos), celoso porque Osiris era el faraón de Egipto, lo mata, lo descuartiza y reparte sus miembros por todo el territorio egipcio. Isis recorre todo el país en busca de su esposo...

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Amazonas, las mujeres guerreras (II)

Durante la Edad Media, la amazona desaparece casi por completo hasta el siglo XIV, cuando Bocaccio recupera el clasicismo y a través de su “Teseida” Hipólita se convertirá en un personaje más del imaginario colectivo de la época; entre los numerosos ejemplares de la Teseida, destacamos la Joyeuse entrée del Codex Vidobonensis (ca. 1465, Austrian National Library). Hipólita será un personaje cada vez más frecuente en las escenas de amor cortés -tal como observamos en Emilia en el Jardín, del Maestro de las Horas del Duque de Burgundia (c.1465)-, y paulatinamente se convertirá en el prototipo de heroína femenina tal como podemos observar en De mulieribus claris – Des Dames de renom (1361-1362) o, ya una obra más tardía, en los frescos del Castello della Manta, en Saluzzo (1420). Y...

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Amazonas, las mujeres guerreras (I)

Las primeras referencias escritas a las amazonas se remontan a la Ilíada de Homero, que nos las presenta como descendientes de Ares, dios de la guerra, y de la ninfa Harmonía. Apolonio de Rodas relata que “las Amazonas eran unos seres salvajes, brutales y agresivos. Su objetivo era la guerra. La guerra estaba en su sangre, siendo las hijas de Ares y de la ninfa Harmonía, la cual le proporcionó muchas hijas, todas ellas enamoradas de la lucha”. Los griegos ubicaban a este pueblo de mujeres guerreras en las llanuras del Cáucaso, gobernadas por una reina y limitando el rol de los hombres exclusivamente a trabajos de servidumbre. Para perpetuar su estirpe, las amazonas se unían con extranjeros, pero sólo conservaban a la prole femenina, mientras que los hijos varones...

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«Grande es el grande cuyos grandes son grandes» (*)

Esta frase, que podríamos encontrar en cualquier manual de empresa o de liderazgo, en realidad pertenece a un antiguo texto egipcio, conocido como las Instrucciones para Merikaré. En él, un faraón - llamado probablemente Hety - instruye a su hijo y heredero Merikaré en cómo ser un buen gobernante. Merikaré fue uno de los últimos gobernantes de la Dinastía X, aunque la copia que nos ha llegado debe proceder del Reino Medio, de las Dinastías XI o XII. Esta obra se enmarca dentro de la denominada “literatura sapiencial”, que alcanzó un gran predicamiento en el Reino Antiguo, continuando su proyección durante el Reino Medio. Dichos textos son una mezcla de buenas maneras y ética, una especie de instrucciones – precisamente – para la vida, destinadas a convertir a su destinatario en...

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El cuento de las remeras

Una de las cosas que más nos sorprenden cuando nos sumergimos en el estudio de civilizaciones antiguas es encontrar elementos que son muy familiares en nuestra propia cultura. Tenemos varios ejemplos en relación con el antiguo Egipto, el que os vamos a explicar es sólo uno entre muchos. El Papiro Westcar es un texto egipcio que actualmente se conserva en el Museo Egipcio de Berlín; debe su nombre a que fue adquirido en 1825 por el aventurero británico Henry Westcar. Se trata de un conjunto de cuentos que nos trasladan a la época del Reino Antiguo, aunque fue escrito mucho después, hacia el 1600 aC. El cuento al que hoy vamos a hacer referencia es el conocido como el “Cuento de las remeras”. Según este relato, el faraón Snofru se encontraba triste y aburrido en palacio. Pidió entonces consejo a Dyadyaemanj,...

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Íñigo de Loyola, ejercicios espirituales

Año tras año algunas efemérides resuenan desde su instauración. Dan cuenta del valor principal de una de las facultades sobresalientes de la humanidad: la memoria. Es el caso de muchas conmemoraciones de carácter religioso o de acontecimientos políticos, científicos, sociales y más. Entre estos memoriales hay uno que destaca cada 31 de julio; señala el día que San Ignacio de Loyola falleció en 1556. Estaba en Roma en su celda de la sede jesuita y tenía sesenta y cuatro años. Lo recordamos como una figura principal de la cultura universal por su legado ejemplar. Íñigo nació en octubre de 1491 en Azpeitia, Guipúzcoa, en el seno de uno de los linajes más antiguos e ilustres de Europa, la Casa de Loyola. Fue el último de trece hermanos. A los dieciséis años...

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Marco Antonio, el amante esposo de Cleopatra

El rudo militar romano no opuso resistencia a los encantos de la joven Cleopatra VII, reina de Egipto, a la cual le precedía una fama de opulencia y excesos orientales. Después del asesinato de Cayo Julio César, el 15 de marzo del año 44 a.C., Marco Antonio se convirtió en el “heredero de facto” del poder de Roma. Tanto fue así que Calpurnia, la viuda de César, le hizo entrega de todos los documentos de éste y le confió la custodia de sus bienes. Los partidarios de César también apoyaban al militar. Pero Cayo Julio César había nombrado en su testamento “heredero legal” a su sobrino-nieto y a la vez hijo adoptivo, Cayo Octavio Turino, quién reclamó la herencia, convirtiéndose en el sucesor legal de César. Por lo tanto, en Roma había dos...

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Medievo erótico

Entre los siglos XI y XIV a lo largo y ancho de Europa occidental los artesanos y canteros que trabajaron en iglesias, catedrales, monasterios y colegiatas realizaron imágenes de contenido sexual y en ocasiones figuras obscenas rayanas en lo grotesco, como parte del programa decorativo de estos edificios. Las imágenes en cuestión nos sorprenden incluso a nosotros que en el siglo XXI estamos habituados a convivir con una infinidad de imágenes eróticas, consecuencia de la publicidad. Las esculturas y relieves nos asombran porque nadie ignora la rígida moral cristiana que desde sus primeros tiempos consideraba la sexualidad un mal necesario, a decir por ejemplo de san Pablo (siglo I) y san Agustín (siglo IV). Desconcierta por eso descubrir semejantes relieves y dibujos en sitios muy señalados de los edificios para el...

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Nefertiti y Cleopatra, las dos reinas de «nuestro» Egipto (II)

Qué decir de Cleopatra que no hayan dicho ya, entre muchos, Plutarco o Joseph Mankiewicz. Por supuesto, la versión hollywoodense hay que cogerla con esas pinzas que siempre utilizamos para disfrutar del cine histórico; aunque maravillosa por muchas razones, la imagen que nos traslada la película sobre Cleopatra es la que ha perdurado en la historia: una femme fatale, que utiliza su belleza sin escrúpulos para conseguir todo aquello que se propone. No sabemos si Cleopatra era una belleza, eso para empezar. Plutarco, el escritor romano, nos dice de ella (con quien coincidió en el tiempo): “Se pretende que su belleza, considerada en sí misma, no era tan incomparable como para causar asombro y admiración, pero su trato era tal, que resultaba imposible resistirse”(1). Así pues, Cleopatra era tremendamente atractiva, pero...

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